domingo, 20 de julio de 2008

Perdida en la ciudad


Cuando el verano asoma por esta ciudad, cuando asoma de verdad, cuando el calor es la mayor presencia, la compañera que invita a quedarse en casa durante el dia (algunos afortunados en sus piscinas) yo me voy perdiendo.

La ciudad se va durmiendo, y solo en las horas más nocturnas, salen sus habitantes a las calles, a dejarse ver, a reclamarse y revindicar su espacio en esta ciudad. En mi ciudad.

Yo sentada en la cama, escribiendo en este blog dejo que mis manos decidan por mi, por un rato. Y me voy dejando ir y me confieso. En estas horas de la noche en las que quizás tu ya estes haciendote habitante entre copas y cervezas.

Tengo que confesar que ya he perdido
la esperanza de volver a ser ingenua,
de buscar en el viento la respuesta,
de encontrar las arenas de la playa
bajo el suelo adoquinado de mi acera.

Y por esto cada dia busco todas
las preguntas que quedaron sin respuesta
busco hallar en la vida las razones
que devuelvan sin premura la conciencia
y me hagan perdonarme mis pecados
y seguir creyendo ciega en las promesas.

Y aqui estoy, de noche, entre mis letras
jugando con palabras que no llegan,
que las noches son amigas de los sueños
y escenario de este actor de marionetas

1 comentario:

Mar Goizueta dijo...

La noche siempre invita a perderse en pensamientos y más si el calor vuelve perezosos los movimientos y la única actividad que no da calor es usar el cerebro... y a veces ni eso es posible