viernes, 28 de octubre de 2011

BATALLAS CONMIGO MISMA


Hay algo que no me gusta nada de mi además de todos esos kilos que me gustaría perder, o al menos saber perder de una forma sana y tranquila, y ese “algo” es no gustarme también con ellos. Será porque llevo toda la vida oyendo eso de tienes que adelgazar, por no encajar en el canon estético que parece obligatorio (al menos si quieres vestir a eso que llaman la moda) y me da rabia. Reconozco que soy injusta conmigo misma y a riesgo de ser narcisista me considero inteligente, buena persona, curiosa, siempre con ganas de aprender, amable, educada, a muchos ratos alegre, risueña, soñadora, buena amiga, sensible, a veces algo ególatra, pero alguien a quien me gustaría tener como amiga, pero sigo sin gustarme, sin ver algo en mi que se ciñe a lo meramente físico pero que resulta de una importancia vital, para mi, para mi familia, para mi forma de relacionarme, para mi forma de sentirme como mujer.

Creo firmemente que adelgazar es una cuestión de voluntad pero también de ser feliz y creedme que una batalla 24 horas al día/ 7 días a la semana es un reto demasiado estricto como para poder conseguirlo, ni siquiera siendo el jefe del autocontrol. Nadie es capaz de contenerse constantemente, de luchar contra un deseo, de racionalizar cada paso hasta el punto de no sufrir. Y esa es mi realidad, triste, dura, mi lucha constante con cada bocado que quiero llevarme a la boca (sin que con esto quiera decir que coma a cada instante) y cada batalla ganada, y cada batalla perdida. Y en esa lucha, lo peor, mi incapacidad de ser feliz con esto, con mi cuerpo.

Quizás esto sea difícil de explicar, seguro que para mucha gente aún más difícil de entender, pero no le deseo a nadie las cargas emocionales que esto conlleva. Cada sentimiento de culpa que nos echamos a la espalda es una losa que pesa mucho más que los kilos que sobran. Y no con esto quiero decir que me gustaría autoafirmar simplemente quedándome con los kilos que me sobran (demasiados seguramente), lo que quiero es valorarme con ellos, para siendo feliz ser capaz de encontrar ese equilibrio entre salud y responsabilidad para conmigo misma, ser capaz de perderlos porque me quiero, no porque es lo que tengo que hacer, lo que me piden mi familia, la sociedad, la moda que quiero llevar o la posibilidad de que alguien me quiera (como si el cuerpo fuera la única mecánica de movimiento del corazón)

Ojala los responsables sanitarios tuvieran una respuesta mejor que esa lista de calorías permitidas, que las entiendo, que puedo hacer un esfuerzo por seguir, pero que no me hacen feliz. Porque perder el peso, no es la única respuesta. También hay que saber quererse y ese es un camino porque el que nunca me han enseñado a caminar. Falta cariño, comprensión y sobran miradas reprobadoras, conciencias sobradas de si mismas que consideran que mi problema y el de muchos otros es tan solo una formula de resta. Claro que me sobran kilos, pero me falta autoestima y eso no se consigue perdiendo peso o luchando una tras otra cada una de las batallas (sola por cierto, bien sola), para eso hace falta algo mas, y en esta guerra tan dura que tantos años llevo luchando (y muchos de ellos perdiendo) ya he perdido la esperanza, no de perder esos kilos pero si de ganarme a mi misma.

4 comentarios:

Eltein dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Pablo dijo...

Yo entiendo tu punto de vista. Pero no comparto mucho de lo que dices. La mayoría de las veces los mayores peros nos los ponemos nosotros mismos.

No sé si te acordarás, al poco de conocernos, estábamos una vez por Chueca, supongo que acabábamos de salir del Libertad 8 y al despedirnos todos cerca del parking donde Estela había aparcado y repartirnos besos y abrazos tú me viste dubitativo al llegar a ti y me dijiste "Nosotros no nos besamos no, que somos vascos". Por mi cabeza pasaba cómo despedirme de ti sin que se me notara turbado por lo atractiva que me parecías.

Las cosas no son siempre tan malas como somos capaces de imaginarlas.

Ladrón de Guevara dijo...

Si te digo la verdad, es una de las batallas más duras en las que te verás en todas tu vida. Tanto con los kilos como con la autoestima.

Por un lado, debes entender que mente y cuerpo son lo mismo, y que la ansiedad que tiene el cuerpo no sólo es mental (gula, nervios, etc), sino también física. El ejercio moderado, la vida movida, ayuda a que el cuerpo no se sienta agarrotado y tenga esa ansiedad que evita que la mente ejerza el autocontrol. Debes predisponer el cuerpo a aceptar mejor los límites que le pides.

Por otro lado, debes separar la autoestima de tu imagen física. Al menos en parte, pues esta es sin duda una de las mayores presiones para que tu cuerpo sufra ansiedad.


Siento mucho si piensas que me meto donde no me llaman, y desde luego, no es mi intención. Tengo una hermana con el mismo problema, y sé que es muy difícil enfrentarse a esos dos enemigos de golpe.

Cuídate, y ánimo.

Jesi dijo...

Hola! Es la primera vez que visito tu blog, y la verdad me detuve en esta entrada porque en estos días curiosamente he podido apreciar muchísimos blog referidos al cuerpo, al peso, y también tristemente he conocido casos más graves donde la obsesión se convierte en enfermedad. La verdad es que no tenía idea de la magnitud de este tema de "verse bien".
Siempre fui una persona delgada, y en temporadas lo fui por demás, suelo ponerme muy nerviosa, ya sea por situaciones o por ansiedad y eso hace que el apetito desaparezca... Y la verdad sufro mucho cuando eso pasa porque no me gusta verme así... Si bien siempre tuve la intención de aumentar mi peso, tampoco me importa demasiado como me veo para hacer algo... Me preocupo más por mejorar mi forma de ser, y me he propuesto metas en las que si hago esfuerzo por cumplir... Pero el punto es... ¿Tanto nos cuesta entender que las personas realmente valiosas no siempre son "perfectas"? En verdad conozco personas que se ven realmente bien, y cuando las conocés ves que no valen nada... Y creo que esa soledad es más triste....
Coincido totalmente con vos en que se trata de autoestima, justamente cuando me sentía mal por como me veía mi autoestima era muy bajo, y cuando aprendí a quererme tal cual soy, a ver que podía conseguir mucho más con mi forma de ser que con mi apariencia, lo que digan los demás dejó de importarme, me di cuenta de que lo de verdad me importa es la opinión de la gente que me quiere y me cuida.
Saludos! Y ánimo, por como escribís veo que hay mucho dentro de vos y eso no le pasa a mucha gente! Felicitaciones por el blog!