lunes, 13 de febrero de 2012

Un amor galante


Un día leyendo Jane Austen y viendo series de la BBC alejan a una de la realidad lo justo para sentir que el amor es cotidiano cuando se tiene y cruel cuando se echa en falta. Y luego llegan las reformas laborales y arden las calles en Grecia, y cuesta pensar en ello pero me resisto a alejarme de la sensación que esas viejas historias dejan impresión en la piel, esa sensación irreal de amores elegantes, dialécticos, cuidados, y delicados que ya no se frecuenta en este mundo rápido, burdo, llano en el que vivimos. Un mundo en el que cortejo se resume en un sms o un tweet.

Como no echar en falta esas galantes luchas verbales para no dejar ver más de lo justo, eso que asoma de nuestros sentimientos tras ese abanico metafórico de la galantería. No quiero decir que el puritanismo moral de otras épocas vuelva, nada más lejos de mi intención, después de todo hay barreras que hace mucho se superaron, afortunadamente, pero si me refiero a la vuelta del amor intelectual, de los desafíos verbales para hacer ver que lo que se ofrece tiene una cara oculta a mayor placer que lo meramente obvio.

Será que soy de una escuela antigua, de esa casi extinta, pero en tiempos de consumo rápido me pido los placeres de deglución lenta. Saborear cada paso que se da para sentir que el camino de baldosas amarillas nos llevará a un conocimiento no solo mayor, sino también mejor.

Quizás sea que febrero saca de nosotros estas cosas, reflexiones nimias en medio de tormentas políticas... que nos dejamos llevar por los corazones que inundan las tiendas y los corte ingleses…quizás solo eso, o quizás que yo siempre jugué en el bando ese de soñar con mas.

3 comentarios:

Ladrón de Guevara dijo...

Me ha gustado mucho tu reflexión.

Es verdad que el puritanismo es un error, en cuanto a que busca el recato y no el amor. Sin embargo, yo también hecho de menos que la conquista se base en unos rollos de sábado, unas fotos en Facebook y dos tonterías por twitter.

Pérez-Reverte decía que "quien nos iba a decir a nosotros que acabaríamos echando de menos un sable". Creo que esto, en parte, es parecido.

Cuídate.

Álvaro Dorian Grey dijo...

Y esperemos que sigas jugando en el bando de "soñar con más".
Muy buen post.
Saludos y salud

Andrós dijo...

Estoy totalmente de acuerdo, entre reformas laborales, tormentas políticas y cada día perder un poco más... Tenemos que pensar aquello de “siempre nos quedará París”, y mírese París como esos libros, series o películas que nos ayudan a soñar con más.