sábado, 31 de enero de 2009

La ViDa: eL eSCeNaRio


Vivimos en una realidad en la que fingir se convierte en la herramienta más importante con la que manejarse en sociedad. Todos somos actores de este escenario al que llamamos vida. Por eso cuesta mucho ser sincero con uno mismo, buscar dentro de uno esas verdades que escuecen como espinas, y más aún esas verdades, a las que nos gustaría aferrarnos, aún sabiendo que las consecuencias serían difíciles y temerarias, tanto como para reclamarnos urgentemente un cambio de escena.

Lo malo de este fingimiento para mi es ser tan consciente de esas certezas que habitan mi cabeza de pequeña actriz, saber sin ninguna duda donde estoy y donde quiero estar y aún así no sentir el valor que me empuje a conseguirlo.

Supongo que esto no tenga ningún sentido para nadie, apenas atisbo a dibujar el sentido que tiene para mi, pero a estas horas de la noche, cuando ya apenas mis ojos se mantienen abiertos, intento ser sincera, aunque solo sea capaz de serlo a estas horas de la noche, a pesar de que mañana cuando despierte siga fingiendo. Pero ahora no...ahora quiero cerrar los ojos y soñar, con la suficiente fuerza, que esta actriz apaga los focos y enciende la vida.

...Señoras y señores, con ustedes...

2 comentarios:

Ladrón de Guevara dijo...

yo siempre he creído en lo qu cuentas, en que actuamos casi siempre. Un papel que nos acerque a lo que queremos ser y nos deje serlo por momentos.

Sin embargo, por suerte llegan momentos y personas que nos desmontan, pidiéndonos que dejemos de actuar, bloquendo uestras artes escénicas...

Un saludo

Fernando Manero dijo...

Aprecio tu sinceridad, franca y sensible. Todos somos actores, pero no todos sabemos representar bien las escenas de la vida, en las que la comedia y el drama se entreveran, sin que sepamos muchas veces cómo interpretarlas. Cuando el sueño acecha llega la hora de hacer balance, recordar lo que ha ocurrido, valorar lo que hemos aprendido o dejado de aprender. Ahi ya no hay fingimiento, sino la más indispensable sinceridad. Un abrazo