martes, 7 de febrero de 2012

CARTA A ANDRES SUAREZ

Hola Andres

Hace tiempo que quería decirte como me siento cuando tu voz suena en mi reproductor de musica a esas horas de las mañana en la que el día por venir es tan solo una promesa.

Vivimos tiempos de corduras insanas y a mí a menudo me resulta costoso el simple hecho de levantarme de la cama. Siento que cada vez la vida da mas cornadas, y a los que somos flores frágiles nos cuesta luchar contra el viento que sopla fuerte del norte, ese que hiela los sentimientos y enfría nuestra capacidad de soñar, de volar, de viajar aunque sea con la mente. Siempre me he sentido como esa rosa en una urna que el principito guardaba para proteger. Aunque con esa urna siento que no respiro y sin ella siento que el suelo tiembla bajo los pies.

Por eso me gusta aferrarme a tablas de naufrago, a mensajes en botellas que llegan a través de canciones, golpes de mar que suenan aquí en Madrid como lo hacen por el norte, con ese salvaje espíritu de la quimera por conquistar. Por eso me gusta cuando despierto, y todavía con el calor de la noche decido dar un paso y salir a la calle mientras escucho un susurro en mis oídos que me acompaña y me convence de que en la despensa encontraré lunas para hacer frente a la oscuridad.

Porque a veces hay demasiado volumen en versos que no escucha nadie, incluso algunos ni siquiera son capaces ya de escribirse, y yo me ahogo hasta que escucho tu voz que me canta, diciéndome que si quiero venir basta con alzar esa copa de vino y una sonrisa al carmín, una que yo misma me prometo pintarme solo para que me digas que aún no es tarde, que es mañana.

Porque también yo encuentro mi vida llena de un “no me llores que ya eres mayor” y a pesar de todo siento las lagrimas que quieren navegar por mis mejillas y no se si dejarlas partir hasta que me cantas que cuando baje la marea, cuando apriete el corazón ahí estarás tu, y entonces vuelvo a recordar que aunque lo primero que se pierda es la esperanza alguien siempre me esperará para cantarme que me salve.

Y por todo esto me despido Andrés, pero no sin decirte palabras que vacías no valen nada, pero que yo te escribo porque sé que las siento…Gracias, muchas gracias, porque tus canciones alimentan la luz de los dias, de mis días.

Un Abrazo

May



1 comentario:

Ladrón de Guevara dijo...

La verdad es que, gracias a los cantautores muchos ampliamos nuestras quimeras y sonreimos más a menudo.

Cuídate.