miércoles, 3 de febrero de 2010

Desde luego no por ella


No podía creer que aquello fuera cierto, pero él seguía a su a lado a la mañana siguiente. Le gustaba, si, pero no se había hecho ilusiones. Estaba ya harta de ir rompiendo una tras otra. Prefería las certezas.

Se habían conocido en un bar de copas. Estaba tomando algo con unas amigas. Cuando fue a la barra a pedir una cerveza, él que estaba a su lado, se confabuló con ella para llamar la atención de alguno de los camareros. Lo consiguieron y no le dejó pagar. Un caballero, pensó, porque la otra opción no le cabía en la cabeza, desde luego no era por ella.

Tampoco pensó que hubiera otra razón para cada sonrisa que le mostraba cada vez que cruzaban su mirada. Era tan solo la simpatía posterior a un guiño compartido. Se agradecía, pero no era para tanto. Desde luego no por ella.

Cuando por fin se acercó y empezaron a hablar le sorprendió descubrir lo fácil que resultaba hablar con él, pero no por ello pensó que hubiera en sus intenciones más afán que el de conversar. Por eso cuando se le acercó al oído para susurrarle lo sexy que le parecía, pensó bueno, pues quizás le interese algo más, pero más que nada por ese sin fin de casualidades que les había llevado ahí, desde luego no por ella.

La noche fue pasando, y ella se sentía a gusto y las manos dieron paso a los abrazos, los susurros a los besos, y así fueron dejando pasar el tiempo. Se sentía a gusto, y pensó que no hacía daño a nadie si se dejaba llevar esta vez. No tuvo que decirle nada, salieron del bar, cogieron un taxi, subieron en ascensor y entraron en la casa. Se sentía halagada, como puedes sentirte cuando una noche se tuerce hacía el mejor de los atajos, pero con la certeza consciente de saber que, desde luego, no era por ella.

Y ya habían pasado unos meses, casi casi un año, y no podía creer que fuera cierto pero él seguía a su lado. Empezó a pensar en la posibilidad de que quizás esta vez si que fuera por ella... lo desechó unos minutos mientras miraba su espalda desnuda en la cama. Cuando se despertó al sentir su aliento, sonrió, con una de esas sonrisas llenas de satisfacción. Estuvo a punto de preguntarle porque seguía ahí, pero el temor atenazó cada rincón de su cuerpo, quizás no fuera por ella, pero a pesar de todo, prefería no saberlo.

4 comentarios:

Andrós dijo...

Navegando por esto de la internete encontré este blog… y algo me ha llamado la atención…, creo que me quedaré unos días a ver como gobiernas el barco.

Y suerte con tu Athletic…

Ansha dijo...

Quizás siempre fue por ella, aunque ella ni siquiera sabia que estaba, hace mucho tiempo cuando aun las lágrimas eran de papel y los lunes se hacian tan cuesta arriba, quizas siempre fue por ella, por sus ojos de otro planeta y esa sonrisa tan bonita, la misma que consigue que cada mañana sueñe con ella...
Me ha encantado

Felipe dijo...

Sí era por ella, a veces pasa.

Un saludo : el bolu

Lettera dijo...

La certeza. A veces tienes la certeza de que no es por ti, pero sigues, pensando que algún día lo será....La otra certeza, no la conozco, no sabría decirte, pero me imagino que si la tuviera, no haría falta preguntar....Gracias, muy hermosas tus palabras.