lunes, 2 de agosto de 2010

LUGARES DONDE ATAR MIS ALAS


Una trata siempre de buscar lugares a los que poder atarse antes de que las alas tiren con fuerza hacia el lado gris en el que siempre estoy a punto de caer cuando trato de huir de la rutina y la miseria.

Se trata de esos lugares donde somos felices por el simple hecho de recordar haberlo sido antes. Yo tengo unos pocos a los que me aferro como si del lugar de mi fe se trataran. Mi religión, mi respiración muchas veces, rincones que me ofrecen la seguridad de ser guarida y refugio para mi corazón maltratado.

Estos son los mios, quizás a nadie más sirvan, o quizás si, pero son los mios y hoy quiero compartirlos con vosotros:

1. Mis poetas: Siempre que la vida se me hace dura los poetas acuden en tropel a ayudarme. Están ahí con sus palabras que sanan, acompañandome en las caídas, llorando mis lágrimas. Encuentro consuelo en muchos de ellos, pero sobre todo en Luis Garcia Montero y Mario Benedetti.

2. La música: Nunca ha sido más cierto un anuncio de televisión que aquel que decía "Sería terrible vivir sin música". Soy de las que se levanta escuchando James morrison en el despertador, de las que se viste escuchando kiss fm y sale de casa con el ipod enganchado hasta que se sienta a trabajar. Me acompañan muchos habituales algunos desde hace años otros menos, pero todos imprescindibles: Michel Bubble, james Morrison, Muse, Jack Jonhson, Jonh Mayer, BSO de Accross the universe, Sabina, Marwan, y por supuesto aquel que siempre fue mi voz, mis sueños, mis dudas, mis caminos, mis pasos y errores, mi alegría y también mi compromiso: Ismael Serrano, quien sino, el músico que me hizo querer ser mejor y que me regaló tantos tantos buenos compañeros de viaje.

3. El mar: los paseos a solas o en la mejor de las compañias (la de mis niñas) por la playa de Ereaga, camino del puerto viejo donde sentarnos a compartir zuritos, pinchos de tortilla y los sueños de nuestra vida en el sitio más feliz que conozco, ese donde siempre soy yo.

No sé si podré escribir mucho las próximas semanas, me espera un viajecito en buena compañía por Holanda y Bélgica, y días con las familia. Por eso os deseo un feliz agosto a todos, y la promesa de que voy a volver.

2 comentarios:

El fontanero del mar dijo...

no puedo más que agarrar mi vida a los mismos anclajes que tú. Disfruta mucho del viaje y del verano, besitos!

Carolina dijo...

Anclar es lo más divertido mientras te acostumbras. Para mi, la gracia es atar y desatar a voluntad, para que el viento renueve aquello que nos hace falta.